miércoles, 5 de marzo de 2008

Diario de vómito de vida


Alcohol y tierra a las 7 de la mañana pegada a la cara…
por supuesto el maquillaje ya es una capa más de la epidermis.
Bailes en las zarzas.
Moraduras por las piernas,
marcas de quemaduras en una rodilla.
Dejarse la piel en la tapicería de un coche.
Roces que rozan el sacrilegio.
Follar en un asiento con el pie en el freno de mano.
Cristales empañados. Y Nick Cave a intervalos cortos.
Bolitas en el pelo,
vestido con agujero en el pecho.
Creer que la luz de las 5 de la tarde es como la de las 10 de la mañana.
"Hastaluegos" con abrazos llenos de bolsas de basura.
Mordiscos que dejan la piel verde.
Un “maestro de las caricias” que no es maestro ni na´…ah sí, una caricia por un brazo, por su contorno. Ya.
Risas de diente, dar vueltas en una cama enorme… y volver a reír.
Otra vez Nick Cave pero esta vez cantado por un belga en situación post-coital.
Despedidas abruptas en puertas llenas de mierda o alquiladas como propias por semanas. Detroit cobras a solas en carreteras rectas.
Despedidas desastrosas.
Espaguetis al pesto del Lidel a las 2 de la madrugada.
No mensajes o llamadas secas escuetas…autobús, desconocidos como compañeros, ventana hacia una Castilla que me da la hora del año según esté su campo. Momento de aparente lucidez.(¿?)
Música amplificada, sordera, fiebre en las pestañas, ácido úrico rodando por el suelo, pies, pisotones de jóvenes exitosos, ojos con ojos, besos al aire. PJ on the FACE!!!
Buscar y encontrar, querer y tener, y besos, besos, besos, besos, besos, besos…cuando empiezo me cuesta parar.
Uñas pintadas a destiempo.
Despedidas entre zombies.
E.mails divertidos, uuuussslalasss y oh lovers!
Apartar Misses Alicantes como moscas.
Memorizar poesías ajenas para pagar la próxima cerveza.
Repeticiones de jugadas, pulseras olvidadas en mesitas donde se almacenan orquillas de las amantes que me precedieron.
Mensajes directos para no frustrar deseos básicos.
Olor a sudor fuerte. Mordiscos en sobacos…follar hasta sangrar.
Jugar a verse, cervezas que son excusas introductorias.
Dos sostenidos, maquetas musicales con finales incómodos, vistas increíbles de un río lleno de bombillas...mucha mierda. Suelo que se pega a cada fracción del cuerpo y humo....Cigarro, cigarro, cigarro, cigarro, cigarro…cuando empiezo me cuesta parar.

Beatles en ukeleles. Siesta endrogada. Minifaldas, piernas, calor. Chupar hasta los dedos gordos del pie. Orgasmos en cuevas de sofás. Mareos post-orgásmicos mientras alguien te prepara la cena.Pupilas inyectadas de azul piscina.
“No pussy blues” repetida hasta la saciedad, ¿saciada? no,no,no,no,no,no,no,no,no,no,no,no,no,no.
"Buenas noches" en mesitas mientras se mete el dedo en otro diente. Volver a cubrir el corazón de papel de aluminio para que se conserve mejor y salga dañado lo menos posible de la casa del cowboy.
Chupar, moder, morder y apretar. Pelo por todas partes.
Speed, guiris, acordes alrededor, idiomas recién aprendidos que se ríen de una, fotógrafos, otros ojos azules, condones negros debajo de un algarrobo. Puntos G en el aire y sobre ramas. Fotos perdidas para siempre. Cerveza, piel pegajosa, labios de un rojo corrido y otra vez besos, besos, besos,besos,y lenguas y besos y lenguas y besos y lenguas que van y vienen...cuando empiezo me cuesta parar...
Acidez en las bragas.
Granos de arroz a las 4 de la mañana que van de boca en boca.
Labios con ataques epilépticos, risas, confesiones de posibles homosexualidades…andar cogida a alguien...mimos y la gente pasando alrededor. Walkietalkie después del todo de un vigilante que hace como que no ha visto nada.
Visitas al aeropuerto para acabar viendo pasar a la gente y no coger ningún avión.
Olvidar si es un martes o un sábado.
Mensajes de búsqueda que no se encuentran.
Y otra vez Nick Cave envolviendo besos de miedo.
Pinchos de tortilla resacosos, viajes en coche con desconocidos noreuropeos. Y más e.mails. Repeticiones de jugada con ya un poso amargo. Cafés donde uno se engulle. Ojos bajo árboles.
Desayunar pepinillos en conserva después de una noche donde las escaleras iban envodkadas.
Otra vez andar cogida...conversaciones cortadas por miradas.
Caricias y besos y caricias y besos y caricias y be...cuando empiezo me cuesta parar.
Agua por encima, flores en manos, pétalos en monederos.
Silencios lingüísticos llenos de ojos.
Otro planeta, ¿otra sensación? ¿Se acabó de acoplar mi resaca emocional……..?

...y...

Vuelos, encuentros, pus blanca, sangre otra vez(!!) búsquedas y encuentros buscados.Cabeza en Honolulú. Echar de menos y sentir atracción por sólo un olor. Perder.Extracción de un brazo con forma de ordenador con medio pasado dentro.
Expurgación de una semana de vómito de vida.Vómito de vi...


Por Gloria March


domingo, 20 de enero de 2008

The Sadness Queen


And I just want to cry, I can not stop,
the sandess lives between my lumbs and my heart.
Is everything smaller and smaller
´cause the Sadness Queen lo invade todo.
Volver a la segura y calmada soledad
allí donde soy la reina,
un bonito nombre nuevo para mi,
The Sandess Queen.

Donde las nubes habitan en las rodillas,
en un país sin sol donde el cielo siempre llora
entre mis cabellos y mi nuca.
No se oyen gritos,
los suspiros es el lenguaje,
el fino humo de un cigarro está en forma de nebulosa entre mis ojos,
y muy de fondo el violín de Yann Tiersen
intentando penetrar a fuerza de gatillazos.

The hours fall into a hole of unhope,
and they lose each other into a black nothing.
La vida no puede pasar sin que venga a este país
donde reina la Sandess Queen.
Ella sabe que su reino es efímero.
No habrá trompetas de bienvenida,
sólo dolores de estómago y tongue tie...just that.

El mundo se va haciendo cada vez más pequeño
para concentrarse en el ombligo.
Esa gran concentración sólo provoca dolor,
presión abdominal y angustia...mucha angustia.
Ahora es cuando Kurt Cobain empieza a cantar
en el coro de los recién llegados.
La Sandess Queen se levantará mañana
y volverá a intentar sonreír, tal vez le sea más fácil ¿quién sabe?
Sólo puede mientras tanto soportar su peso
y todo ese mundo que tiene recogido en su ombligo.
The Sandess Queen no puede parar de llorar,
es su forma de gobernar en un reino que quedó estéril hace días.

The Sadness Queen volverá a ser queen en un mundo distinto.
The Sadness Queen sobrevivirá.
The Sandess Queen is just hours.

Y la vida le corre por detrás.



Por Gloria March

sábado, 5 de enero de 2008

Ojos negros

Destronada de mi mundo ando
por las ramas del exilio
donde el latir se hace violento
y difícil el sentir
sin derramar lágrimas negras de cafeina;
ansiosas

desesperadas!
que han extraviado su cauce
mientras su fuente maternal
ya no las amarra ante el olvido.

El olvido suspendido
y de invisible negrura;
ceniza de los restos mutilados de mi alma
quemada en pocos años
con sutiles alegría y penas en reserva.

Mi garganta está abierta
en un inmóvil aullido mudo,
mis pechos voluptuosos temen
ser mordidos por la enfermedad.

En ellos la fuente de la vida
está oxidada por la hiel
de esta espesa realidad
donde el arcano de mi Fortuna
se sienta del revés en la mesita de noche.

Despertador y páginas vacías
guisos blandos y tarta de agujas
frío en la chimenea y una sola frequencia
metrónomo
de tu ausencia.

Por Tanya Beyeler

lunes, 24 de diciembre de 2007

Cuidadín

He encontrado unos ojos enmarcados por la hierba alta, del mismo color de las agujas del pino que en ella radica.
Me mantengo firme en el intento de no querer querer, pero cuando los momentos se van contando como ángeles que caen, la mente tiembla y golpea ese bulto de músculo que tengo colgado al costado. Pero me he tropezado con otra vida y una barrera que se retuerce en el petróleo porque aún no sabe ahogarse en la memoria y se debate para volver a ser.

Me he tropezado con desiertos y fotos rotas, rincones oscuros y perros cariñosos que esperan su alimento dos veces por semana. Me he tropezado con el miedo de dos, de tres y de cuatro que intentan degollarse los unos a los otros sin saber que son el mismo y se dicen gracias y por favor y de nada y ¿como va? y parece que todo está bien, mientras el deseo moldea estas palabras a su antojo para construir torres de ilusiones que hacen guardia en los picos más altos de las montañas más muertas. Montañas muertas que cercan los valles y devoran su luz para que su latir sea débil y su verde agonice en la humedad de lo que al principio puede creerse un nacer.

El valle de mi sexo sobrevive con la luz apagada, entre sábanas de papel albal y me pregunto que será de mí cuando este mundo con fecha de caducidad se esfume en el aeropuerto de una ciudad cualquiera.
Las olas de mi aliento seguirán rompiéndose contra el acantilado de su boca para que de cada ola quebrada nazca una curva dulce en la piedra de su corazón herido.
El mar es salado porque no puede morir, su piel es de sueños impenetrables, imposibles, irreales y debajo de mi piel, por mis venas rotas corren gotas de mar, sal y sangre que nunca morirán.




Por Tanya Beyeler

miércoles, 12 de diciembre de 2007

La voz volvió a hablar

Hay piojos que son difíciles de quitarte, pero algunos no sólo basta con arrancártelos, hay que matarlos.

Yo no te buscaba (audio)

Las vísceras en tinta y voz: Gloria March
Las vísceras de aire: Kurloi

martes, 11 de diciembre de 2007

(Olvidé poner título)

A mi despertador le sale polvo.
No acabo de despertar nunca aunque cada noche pongo una hora distinta
y cada mañana suena una música distinta.

A pesar de eso, sigo sin acabar de despertarme.

He notado que los azulejos de mi habitación se mueven, empiezan a soltarse del suelo,
primero fue el que está al lado de la puerta, luego le siguió el del armario.
No sé si se mueven porque los piso o si son ellos los que hacen que ande.

Mis paredes se han quedado sin fotos de ningún tipo de hombre.
Se han ido cayendo ellas solas.

Mis uñas cambian de muda pero no acaban de encontrar su vestuario.
Mis pendientes comentan entre ellos quién será el próximo que perderé…
Hablan tanto de mí a mis espaldas que he dejado de ponérmelos.

Y sigo sin acabar de despertarme.

Los tés crían en mi despensa
llegando a tener una familia de sabores
que endulzan mis chutes de despertares.

Pero sigo sin acabar de despertar.

Mis zapatos se esconden de mí debajo de la cama para que no les haga más agujeros.
No les gusta mi paso entrecortado y desequilibrado,
ni que las escaleras mecánicas que ni siquiera subo se coman sus puntas.

Mis sábanas se burlan de mí, me ahogan, me marean, me engatusan
y no dejan que acabe de despertarme.

Las guitarras y los pianos me miran con ironía,
me apuntan con el dedo
y me sacan la lengua.

¿Se puede tener resaca sin haber bebido alcohol?

Mis bolsos esperan aburridos en el armario
a cuál de ellos elegiré para el paseo ansiótico de hoy.
Los planos de metro se deshacen en mis bolsillos,
salen disparadas líneas de metro de colores,
paradas con nombres de sueños de Artaud:
Mar de Cristal, Prosperidad, Sol, Lavapiés…
Y todas esas líneas se me rizan en las rodillas
y no me dejan acabar de despertar.

El pomo de mi puerta está harto de oír siempre las mismas canciones
y aunque tontea con la vela verde,
la melancolía del aura de mi cama le cabrea.

De repente todos los pomos de mi armario discuten a voz en grito
quién ha sido mi mejor amante.
Mis personajes en forma de pantalones,camisetas y faldas
callan mudos y con la mirada baja hasta el día de mañana.
Nunca les gustó ser el vestuario de una sonámbula.

No sé qué pasa pero no acabo de despertar.

Mis libros se dan ánimos y se leen los títulos
unos a otros para no sentir que han dejado de existir.
Saben que nunca acabé de despertar.

La estantería que iba a colgar ya se marchó a su Ikea natal
cansada de estar arrinconada entre giros de polvo.
El calendario se pasa él solo los meses,
le daba vergüenza seguir marcando junio en pleno invierno.

La papelera me esconde los pañuelos usados
para hacerme creer que nunca lloré.
Mis agendas juegan a las cartas arrancándose los días que están por venir.
Ha empezado un holocausto en mi cuarto y nadie me ha avisado.
Tal vez sea porque no acabo de despertar.

Las sombras de ojos se lanzan hacia los pintalabios
y el rímel se esnifa los restos de marrones, mates, ocres y negros que quedan.
Juegan entre ellos, se chupan, se corren, se empastan,
se ríen de dónde iba cada uno y de dónde han acabado.
A pesar de sus risas sigo sin despertar.

Mis bufandas, pañuelos, fulares penden deprimidos,
saben que volveré a tener pus en la garganta el mes que viene
por mucho que me los envuelva.

Mis llaves me arañan con sus hendiduras
mientras el cable del mp3 se enmaraña y retuerce,
mi móvil gotea batería para que no acabe de salir por la puerta,
la alfombrilla del descansillo se convierte en arena movediza,
el perchero se engancha a alguno de mis rizos…
Todos me retienen para que no salga a la calle sonámbula.
Pero aún así,
no sé por qué,

no acabo nunca de despertar.














Glo.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Yo no te buscaba!!!

Yo no te buscaba
y te me pegaste al látigo de mi costado.
No buscaba nada en ti,
ni el padre de mis hijos
ni una sustitución del amor
ni siquiera un café caliente en condiciones.

No buscaba nada
y aún así de forma abrupta
te creaste tu propia habitación en mi casa,
llena de espejos con marcos horteras, dorados, barrocos
y paredes de aluminio de un rojo mal pintado.
Cámaras ciegas alrededor de tu cama
comentaban cada desplazamiento de tus miembros.

No me pediste permiso pero te construiste la habitación.

Yo no buscaba nada
y me vi metida en un río donde su corriente
estaba formada por pequeños trozos de cristal que me iban arañando.

No sé cómo pero dejé de diferenciar un arañazo de una caricia.

No te buscaba ni de lejos y apareciste
entre tres cuerdas rotas de una guitarra eléctrica
que más bien eran tres alambres
mal puestos por un yonki
que pensaba estar inventando un nuevo instrumento.

Qué no quiero que me muerdas más!!!

No busqué nada y me vi rodeada de moratones,
me despertaba alrededor de bolsas de plástico y polvo blanco
para crear ansiedades ajenas.

Yo no quería
pero me llevaste a ciegas a esos límites
donde sólo hace falta resbalar suavemente la punta del pie
unos centímetros para caer para siempre
y no levantarte ni en un millón de años extasiados.

Empecé a beber vino ruso,
el té de Alicia en el País de las Maravillas se volvió veneno,
y cada vez bebía más.
La dulzura del champagne pasó a la locura del vodka.

Yo no te busqué
y me dejaste plantada
en medio de un baile que giraba sobre mí,
tiovivos de gente gritando, calvos de cocaína,
esquinas de líneas blancas donde o se para o te pierdes en su lanzadera,
gente con gritos cóncavos, silencios que caían como gotas de ácido…

Qué yo no te buscaba!!!

Has sido el peor piojo que he tenido nunca.


Por Gloria March